Esta semanita de puente a estado muy divertida.
El martes que fue el verdadero dia de fiesta, mi madre tenia ganas de irse por ahi, a perderse en medio de la nada y yo le di la idea de irnos a Júzcar. Mi madre ni se lo pensó y allá fuimos.
Fue un camino de muchas curvas, mucho paisaje de campo, pero estuvo entretenido...Cuando llegamos me sentí como una enana en medio de un mundo totalmente diseñado y hecho a la medida de mis sueños.
Es un pueblo muy bien ambientado a la temática, habia mucha vida a pesar de lo perdido que está, muchísimos niños flipándolo en colores y yo, me incluyo dentro.
La comida estaba buenísima, y el postre lo que más, una tarta de pitufo buenísima. Un detalle del bar fue que todos los camareros eran homo y me hizo mucha gracia.
Me encantó ir, valió la pena, me arte de hacer fotos y aquí os dejo una.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada